La mente de Elián

Por María Caridad Esquivel Díaz
elian24Este 28 de junio se cumplieron 16 años de que se cerrara el Caso Elián, con el regreso del niño a Cuba junto a su padre, Juan Miguel González Quintana.
Convidar a la desmemoria no está en los genes ni en los aplausos de la mayoría de los cubanos. Entre otras eventualidades, aquí nadie olvida el único fin de siglo que le tocó vivir, zanjado por las noticias: Una tragedia en el mar. Un niño sobreviviente en costas de La Florida. Su padre que lo reclama. Elián, ya huérfano de madre, retenido en la casa de La Pequeña Habana… Y la consiguiente batalla legal por su custodia, convertida en uno de los instrumentos de manipulación mediática más conocidos de los últimos tiempos.
Elián González Brotóns nació en un país cuya gente tiene una centella a quien seguir. “Removeremos cielo y tierra!”, dijo Fidel, y Cuba, de punta a punta, se hizo reclamo popular en virtud de su regreso.
Tras siete meses de una pugna que implicó a los poderes legislativos, diplomacia y gobiernos de ambas naciones, el niño fue retirado a la fuerza de la casa de sus parientes en Miami, y devuelto después a su tierra, este día del año 2000.
Muchos cubanos recuerdan en detalles la saga, y está demás el recuento, no así la esencia que le dio a luz: la Ley de Ajuste Cubano, de 1966, y el código homicida “Dry feet – Wet feet” (“Pies secos – Pies mojados”), que se mantiene al margen del restablecimiento de las relaciones diplomáticas Cuba-E.E.U.U., de los pasos a favor de un cambio en la política de Washington hacia La Habana y del rechazo internacional a la misma.
A Elián no le cambiaron la mente. Él es un joven cubano de estos tiempos que hace cuatro días obtuvo la calificación de excelente en la defensa de su trabajo de diploma para optar por el título de Ingeniero Industrial. A él le gustan la natación, el béisbol y el sol de Varadero. Elián es fidelista y tiene una memoria meridiana.
De tal manera hoy, lejana ya la epopeya que le quitó su fiesta de fin de siglo, imagino sus cavilaciones: A él lo respetaron los escualos y lo cuidaron los delfines en el mar; después, en tierra de nadie, hubo mercadeo, souverires, flashes que enceguecían y muchos billetes; más tarde la justicia, el amor y un avión lo trajeron a tierra firme. Él tiene la vida.
Elián se informa y tampoco olvida: Históricamente emigrar es una opción del hombre, y ello debe ser posible siempre que el periplo no ahogue, trague, devore… ¿Han tenido…, tendrán igual suerte otros niños?

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